¿Por qué necesitamos dormir? ¿Por qué es tan importante?

Dormir es vital para nuestra salud. El sueño es una parte esencial del proceso regenerativo de nuestro cuerpo. Mientras dormimos, nuestro cuerpo trabaja para apoyar la salud física y la función cerebral saludable. El sueño apoya el crecimiento y el desarrollo en niños y adolescentes. Dormir bien por la noche se traduce en un mejor aprendizaje para personas de todas las edades. Durante el sueño, el cerebro forma conexiones en preparación para aprender y recordar información. No dormir lo suficiente puede llevar a una persona a tener dificultad para resolver problemas, tomar decisiones, manejar emociones y comportamientos, y poder lidiar con cambios. La falta de sueño contribuye al cansancio, la falta de enfoque, el mal humor, el estado de ánimo, y también puede contribuir a:

  • el aumento de peso y la obesidad
  • un sistema inmunológico debilitado
  • niveles más altos de azúcar en la sangre
  • enfermedad cardíaca
  • enfermedad renal

Deficiencia del Sueño

El término deficiencia de sueño se refiere a una variedad de condiciones tales como dormir a la hora equivocada del día, no dormir bien, no conseguir los diferentes tipos de sueño necesarios para descansar, o tener un trastorno del sueño que hace que una persona tenga mala calidad del sueño o que no duerma lo suficiente. La deficiencia de sueño está relacionada con condiciones de salud crónicas como la alta presión, la diabetes, los derrames cerebrales, la obesidad, y la depresión.

¿Quién está en riesgo de deficiencia de sueño?

Cuidadores o personas con:

  • más de un trabajo, largas jornadas de trabajo o de escuela
  • trabajos de segundo o tercer turno
  • problemas médicos no diagnosticados o no tratados
  • estrés, ansiedad o trastornos del sueño
  • adicciones al alcohol o a las drogas
  • condiciones médicas que requieren tratamiento con medicamentos que interfieren con el sueño

Como Lograr un Mejor Sueño

  • Dedicar suficiente tiempo para dormir estableciendo una hora de acostarse apropiada.
  • Irse a la cama y despertar a la misma hora todos los días. Mantener el mismo horario los fines de semana o intentar no irse a dormir más de una hora más tarde de su hora normal. Nuestros cuerpos no están diseñados para recuperar el sueño perdido.
  • Usar la hora antes de acostarse para un tiempo tranquilo, sin ejercicio intenso ni tiempo de pantalla.
  • Evitar una cena grande o pesada dos horas antes de acostarse  (algo ligero está bien).
  • Evitar bebidas alcohólicas antes de acostarse.
  • Evitar la nicotina, los cigarrillos, y la cafeína (soda, café, té y chocolate). Toma en cuenta que los efectos de la cafeína pueden durar hasta  8 horas por lo que una taza de café en la tarde puede hacer que sea difícil conciliar el sueño por la noche.
  • Pasar tiempo al aire libre todos los días.
  • Hacer suficiente actividad física.
  • Mantener el dormitorio tranquilo, fresco y oscuro (una luz nocturna tenue está bien, si es necesario).
  • Tomar un baño caliente o utilizar técnicas de relajación antes de acostarse.

¿Cuantas horas necesito dormir?

Recomendaciones diarias para dormir de la Fundación Nacional del Sueño:

  • Recién nacidos (0-3 meses): 14-17 horas
  • Bebés (4-11 meses): 12-15 horas
  • Niños pequeños (1-2 años): 11-14 horas
  • Niños en edad preescolar (3-5): 10-13 horas
  • Niños en edad escolar (6-13): 9-11 horas
  • Adolescentes (14-17): 8-10 horas
  • Adultos más jóvenes (18-25): 7-9 horas
  • Adultos (26-64): 7-9 horas
  • Adultos (65+): 7-8 horas

 

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