El suicidio es cuando las personas se dirigen a sí mismas con violencia con la intención de poner fin a sus vidas y mueren a causa de sus acciones. El suicidio es una preocupación importante de salud pública que involucra factores psicológicos, biológicos y sociales. En promedio, ocurren 129 suicidios cada día, y por cada suicidio, 25 personas más intentan suicidarse (Primeros Auxilios de Salud Mental). Tener pensamientos suicidas es una señal de que una persona está sufriendo profundamente y debe buscar tratamiento. El suicidio se puede prevenir.

El suicidio no discrimina, personas de todos los grupos étnicos, edades y géneros pueden estar en riesgo. Si bien existen factores de riesgo de suicidio, la mayoría de los que tienen estos factores no intentan suicidarse. Los factores de riesgo son las características asociadas con el suicidio; pueden no ser causas directas. Estos factores incluyen: un intento de suicidio previo, depresión u otros trastornos de salud mental, trastorno por abuso de sustancias, antecedentes familiares de un trastorno de salud mental o por abuso de sustancias, aislamiento social, dificultades económicas, antecedentes familiares de suicidio y violencia familiar.

Los factores de protección ayudan a las personas de pensamientos y comportamientos suicidas. Es de igual importancia identificar y comprender los factores de protección y conocer los factores de riesgo. Los factores de protección incluyen atención médica para trastornos físicos, mentales y de abuso de sustancias existentes, apoyo familiar y comunitario, y habilidades para resolver problemas, resolución de conflictos y formas no violentas de manejar disputas.

Si bien una persona que se suicida o intenta suicidarse no siempre muestra señales de advertencia, algunas señales incluyen: sentirse atrapado o sin esperanza, hablar o amenazar con suicidarse, buscar medios para hacerse daño y cambios repentinos en el comportamiento o estado de ánimo.

Es un mito común que hablar sobre el suicidio conducirá y fomentará el mismo. La verdad es que hablar sobre el suicidio no solo reduce el estigma, sino que también permite a las personas a buscar ayuda y compartir sus historias con los demás. La Alianza Nacional de Enfermedades Mentales (NAMI) reconoce la necesidad de que todos hablen más sobre el suicidio.

Los defensores de los Primeros Auxilios de salud mental deben usar un lenguaje especifico si sospechan que alguien podría estar en riesgo de suicidarse. No evite usar la palabra suicidio. Puede decir cosas como “¿Tienes pensamientos suicidas?” o “¿Estás pensando en suicidarte?” Si la respuesta es afirmativa, se trata de una crisis de salud mental y debe responderse de inmediato.

Si usted o alguien que conoce está considerando suicidarse, llame al 911, llame a la Línea Nacional de Prevención del Suicidio al 1-800-273-TALK (8255) o mande un texto al “MHFA” al 741-741 las 24 horas del día, todos los días de la semana, al asesoramiento Línea Confidencial de Textos de Crisis.

Para obtener más información sobre cómo ayudar a alguien que tiene tendencias suicidas, lea esta Guía de Primeros Auxilios de Salud Mental.

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